
La singularidad de los monasterios de San Millán de la Cogolla es que allí se escribieron las primeras palabras en la lengua romance que hoy conocemos como castellano o español.Allí, en el siglo XI, alguien que, como estudiante o predicador, encontraba dificultades de comprensión en determinadas expresiones del texto latino que estaba leyendo (el latín era la lengua culta en la que se escribía, pero el pueblo se comunicaba en latín vulgar, que luego será el castellano), hizo lo que en todo tiempo ha sido usual: anotar al lado de la expresión que le resultaba complicada otra que la tradujera, que se la hiciera comprensible.Las anotaciones aclaratorias eran denominadas Glosas Emilianenses. De éstas, las escritas en romance eran consideradas hasta hace poco la más antigua aparición escrita de romance castellano. Estudios llevados a cabo recientemente por los investigadores sobre otro códice que se halla en la Real Academia de la Historia adelantan al siglo X las primeras palabras escritas en romance hispano.
Si la primera plasmación escrita del español se produjo entre los muros emilianenses, la misma lengua adquiere la condición de idioma culto y, por tanto, de universalidad, sin necesidad de cambiar de espacio físico, pues el primer poeta de nombre conocido en lengua castellana surge en el mismo valle de San Millán: Gonzalo de Berceo.
Si el Códice 46, terminado de copiar en el monasterio de la Cogolla sobre el 13 de junio del año 964, significa los inicios del castellano escrito, Gonzalo de Berceo, que vive y escribe fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIII, significa los inicios de la literatura en castellano. De ahí la importancia de San Millán para el conocimiento de los orígenes de la lengua y de la literatura española.
Si la primera plasmación escrita del español se produjo entre los muros emilianenses, la misma lengua adquiere la condición de idioma culto y, por tanto, de universalidad, sin necesidad de cambiar de espacio físico, pues el primer poeta de nombre conocido en lengua castellana surge en el mismo valle de San Millán: Gonzalo de Berceo.
Si el Códice 46, terminado de copiar en el monasterio de la Cogolla sobre el 13 de junio del año 964, significa los inicios del castellano escrito, Gonzalo de Berceo, que vive y escribe fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIII, significa los inicios de la literatura en castellano. De ahí la importancia de San Millán para el conocimiento de los orígenes de la lengua y de la literatura española.




